King Fahad y North Ring Roads en Riyadh
Renaturalización de dos ejes principales de movilidad de Riyadh para conectarlos con su contexto urbano.
El intercambiador viario del aeropuerto de Riyadh se entiende como una nueva infraestructura verde para la ciudad que incorpora una gran presencia de vegetación y biodiversidad. Una estrategia que entiende el paisaje más allá de lo estético, concibiéndolo como un lugar útil y productivo.
La intervención plantea un sistema de plantaciones a modo de jardín productivo que permita una importante mejora paisajística del ámbito y al mismo tiempo sirva de vivero urbano donde disponer de árboles de buen porte y adaptados al clima local para ser trasplantados a otras futuras actuaciones en la ciudad.
El proyecto está pensado como una fuente de generación y no sólo como telón de fondo, creando una zona productiva que sirva para dotar al territorio cercano de recursos que de otro modo habría que buscar lejos del punto final.
La primera franja de árboles se plantea con árboles de mayor porte, ya que es la más visible desde la carretera y la que tiene mayor incidencia de los vientos predominantes. Tras ella se crea una especie de vivero urbano, adaptándose a la escasa dimensión del arbolado de los viveros locales.
Se organizan plantaciones muy tupidas de árboles pequeños. A medida que el tiempo pasa y los árboles van creciendo, se seleccionan alternamente y se transportan a otros ámbitos de la ciudad, nuevos parques o calles. De esta forma dejan espacio para que el resto continúe creciendo.
Esta estrategia entiende el paisaje más allá de lo estético, concibiéndolo como un lugar útil y productivo para el resto de la ciudad.

En el diseño paisajístico del intercambiador viario se trabaja con franjas alternas de árboles, arbustos, prados y gravas, inspiradas en el movimiento de las alas del halcón, uno de los animales representativos de Arabia Saudí.
Este sistema se ha adaptado a la escala de esta gran infraestructura y a la velocidad con la que transcurren por ella los usuarios, estableciendo grandes distancias para cada franja. De esta forma, el nuevo paisaje se puede apreciar a las velocidades de hasta 120 km/h que se alcanzan en ese punto.
Entre estas franjas se disponen bandas de zonas arbustivas, prados y gravas de distintas gamas cromáticas. De esta forma, se crea un degradado que funciona como transición entre el intercambiador y su entorno. Finalmente, las pendientes creadas por el trazado de las carreteras se tratan con especies arbustivas en tonos verdes.
También se tienen en cuenta el mantenimiento del sistema, estableciendo caminos accesibles entre cada franja para permitir el paso de la maquinaria necesaria.