Residencia de estudiantes aparto Cristóbal de Moura en Barcelona
Un conjunto residencial inspirado en l’Eixample barcelonés que fomenta la convivencia y el bienestar de sus usuarios en contacto con espacios exteriores.
La residencia se organiza en cuatro alas de habitaciones conectadas por un zócalo de menor altura, permitiendo crear tres grandes patios verdes. El tratamiento de las fachadas lo integra en el contexto urbano del 22@ y, gracias a su fuerte apuesta por la eficiencia y el bienestar, obtiene las certificaciones LEED Platinum y Well Gold.

La residencia de estudiantes Pallars, gestionada por Aparto –la plataforma internacional de gestión de alojamientos para estudiantes de Hines–, se emplaza en el distrito tecnológico del 22@, en una ubicación estratégica de fácil acceso y excelentes comunicaciones. Se trata de un entorno consolidado que cuenta con numerosos centros educativos, como el Campus Diagonal-Besòs de la UPC o, en su misma manzana, la escuela de negocios TBS.
Desde el acceso de la calle Pallars se despliegan los espacios comunes de la residencia, que los usuarios cruzan diariamente para acceder a sus habitaciones y que se convierten en el centro de la vida estudiantil: hacia el interior, con una grada-lucernario que desciende al sótano -1 y hacia el exterior, a través de la gran cristalera a los tres patios ajardinados e interconectados que dan acceso a las habitaciones y a la terraza comunitaria con piscina de 44m de planta 4.
La planta del edificio muestra la estructura en cuatro grandes alas que permite que todas las habitaciones cuenten con vistas a espacios exteriores en contacto con la vegetación.
Integrándose en el contexto urbano, el aspecto exterior de la residencia responde a dos características. La materialidad del zócalo busca conectar con la herencia industrial del barrio y sigue una pauta geométrica ordenada que se formaliza en una fachada de obra vista de carácter cálido y líneas horizontales. Por otra parte, a partir de la cuarta planta la materialidad se vincula con el carácter innovador del 22@, gracias a una fachada prefabricada de acabado metálico y color cobrizo, con un aire ligero y contemporáneo.
Con tal de potenciar la permeabilidad del edificio con el espacio público, se ubican las estancias de carácter más público orientadas a la calle, generando una escala más urbana y acogedora desde el exterior. Además, los espacios comunitarios y el lobby principal se caracterizan por su transparencia, dinamizando la fachada a la escala del peatón.


El vestíbulo principal, diáfano y a doble altura, conecta con los núcleos de comunicación a través de los jardines exteriores del complejo. Estos espacios verdes dan la bienvenida al usuario, representando la transición entre el lobby y su habitación. Se crea un recorrido que promueve la biofília y fomenta el bienestar de los usuarios en contacto con la naturaleza. El acceso a dichos núcleos verticales de comunicación (escaleras y ascensores) también se encuentra disponible a través de los espacios comunes de la planta -1.
El mismo vestíbulo conecta a través de un graderío con terrazas con la gran zona comunitaria en el nivel inferior, iluminada a través de lucernarios y patios que proyectan luz natural todo el día. En este espacio es donde se encuentran todo tipo de zonas comunes como salas de estudio, de juegos, lavandería, zonas de estar, salas de cine y gimnasio.
El complejo dispone de diferentes tipologías de estancia privada, ofreciendo así la solución óptima para cada usuario. El zócalo, reconocido por su fachada de obra vista, dispone de habitaciones individuales y dobles, las cuales se agrupan en clústeres –pequeñas comunidades formadas por desde 6 a 11 habitaciones–, que comparten espacios comunes como la cocina y la sala de estar, favoreciendo la vida en comunidad y las relaciones sociales.
En las plantas superiores del complejo, se encuentran los estudios, diseñados con diferentes tamaños. Estas estancias están equipadas con cocina propia, funcionando de una forma más independiente.

Cada patio se organiza en diferentes zonas, con puntos de encuentro para los estudiantes, zonas de estudio e instalaciones deportivas. La vegetación ayuda a separar estos espacios y, a partir de la creación de motas, se rompe la planeidad de los patios. También se disponen filtros vegetales en los espacios privados de las habitaciones de planta baja, generando privacidad para sus usuarios.
En las dos últimas plantas se generan unas terrazas de carácter privado que, además de acercar la vegetación a sus usuarios, aligeran la volumetría superior, especialmente en la zona más cercana al pasaje y generando un volumen descompuesto que abre las visuales del pasaje.


Pallars cuenta con ambientes acogedores y de escala doméstica en los que materiales como hormigón, maderas, terrazo, textiles y elementos naturales ayudan a crear un ambiente continuo y equilibrado. Sobre una base neutral de tonalidades pastel y texturas cálidas que brindan atemporalidad, versatilidad y armonía, destacan elementos puntuales de colores vibrantes que aportan diversidad y ayudan a la identificación de los diferentes ambientes.
Se han diseñado piezas de mobiliario singulares a modo de hitos que, en combinación con los elementos de señalética, mejoran la orientación de los usuarios. La elección cromática también ayuda a ubicar al usuario en el complejo, ya que distintos tonos identifican a cada una de las alas de habitaciones.
Acorde a criterios de sostenibilidad y con el objetivo de limitar el mantenimiento, se han escogido materiales resistentes, duraderos y reciclables. En todo el proyecto se promueve la biofilia, de forma que en cualquier punto del proyecto se tenga contacto con la vegetación, mejorando el confort y bienestar de la comunidad estudiantil de Pallars.

Conscientes del compromiso con el medio ambiente, el diseño y la construcción de la residencia se ha llevado a cabo orientado a alcanzar un edificio sostenible, eficiente y confortable para sus usuarios.
El proyecto persigue una alta eficiencia energética y ser un activo en la generación de esta. Por este motivo se dispone de una gran superficie de paneles fotovoltaicos en cubierta y se conecta a la red de Districlima (District heating and cooling) para reducir gran parte el consumo eléctrico del edificio. Se ha apostado por sistemas industrializados en fachada y baños, lo que permite tener un gran control sobre el proceso, una obra más rápida y un proceso de construcción más limpio y eficiente.
Por todo ello, la residencia Pallars prevé obtener el certificado de sostenibilidad LEED Platinum, así como una calificación WELL Gold, que certifica los espacios que impactan positivamente en la salud y el bienestar de los ocupantes.
