El jardín Metro se sitúa en el interior de manzana y a una cota fija que nos recuerda el pasado ferroviario de la parcela. Los antiguos raíles vías se mantienen en su lugar en todo el nivel generando un patrón ferroviario que ordena el jardín. Las cerchas, los postes y las vagonetas recuperados de distintas cocheras de Madrid, se disponen según los usos y la vegetación. El jardín se divide en el estrato arbustivo y el estrato arbóreo, que se sitúan alrededor de elementos ferroviarios y construcciones que promoverán la contemplación del paisaje. Una plataforma elevada, típica de todas las cocheras ya que es desde donde se inspeccionan los vehículos, servirá para contemplar el paisaje, un escenario perfecto para el centro del jardín, donde el usuario se olvida donde esta y disfruta de un momento romántico con la flora y la fauna de su alrededor. El agua refresca el ambiente, crea vida y verla nos relaja, por este motivo también se incorpora una Vía Acequia. Esta lámina de agua constante transcurre en medio del jardín, siguiendo la huella de las vías e incorporando vegetación acuática.
El jardín está dividido en diferentes paisajes, que se adaptan a las calidades del espacio y al soleamiento de cada zona y siempre siguiendo la estructura ferroviaria de los raíles. Empezando por la franja norte, encontramos la cuneta vegetal, donde se plantan arbustivas de floraciones muy vistosas situadas en el interior de las vías y le sigue el jardín aromático de los olores. Ambas agrupaciones de arbustivas potenciaran la biodiversidad y la presencia de mariposas e insectos. Entre el mundo de las arbustivas y el mundo del bosque, encontramos la vía acequia, con vegetación típica acuática. La pasarela elevada, permite generar unas gradas en medio del bosque y un mirador dentro el propio jardín. Las gradas son un anfiteatro que puede servir para eventos privados de Metro, como parte del museo exterior y para simplemente leer un libro rodeado de vegetación. El bosque se sitúa en la zona más próxima al edificio del CTA. La plantación de arbolado y arbustiva se hace entre vías y éstas se dejan libres como pequeños senderos entre sotobosque. Se genera un claro en el bosque, formando una plaza que puede incorporar un bar en un antiguo vagón de tren que genere vida y actividad al jardín.
Las cerchas se colocan en todo el mundo de las arbustivas y son una oportunidad para la vegetación crezca y las cubra, dando zonas de sombra y filtrando el aire. En la zona de bosque solo se disponen cerchas en la mitad de su longitud y sin su estructura secundaria para permitir el crecimiento de los árboles. Estas cerchas y los mástiles de las catenarias sirven para sustentar la iluminación reciclada de otras cocheras y otras instalaciones como difusores de agua para refrescar el ambiente en verano.