Residencia de estudiantes aparto Cristóbal de Moura en Barcelona
Un conjunto residencial inspirado en l’Eixample barcelonés que fomenta la convivencia y el bienestar de sus usuarios en contacto con espacios exteriores.
El edificio T3 Diagonal Mar, situado en el número 196 de la calle Cristóbal de Moura, representa una nueva generación de oficinas que apuesta por la calidez de la madera, la industrialización avanzada y una integración urbana profundamente sostenible. Desarrollado para Hines y Henderson Park, el proyecto forma parte de la familia T3 (Timber, Transit, Technology), siendo el primer edificio de oficinas T3 construido en Europa.
T3 Diagonal Mar se ubica en el corazón del 22@, en el nuevo eje verde de la calle Cristóbal de Moura, un corredor que en el futuro conectará el Parc Central del Poblenou con el Parc del Besòs. El edificio se inserta en un tejido urbano emergente donde la movilidad sostenible, la vegetación y la biodiversidad son los ejes principales.
La oficina comparte parcela con la Residencia de estudiantes aparto Cristóbal de Moura, con la que comparte aparcamiento y servicios Districlima, reduciendo el impacto del vehículo privado y mejorando la eficiencia energética del conjunto.
Urbanísticamente, el conjunto divide la volumetría en tres cuerpos para crear una escala más doméstica, aumentar la permeabilidad del interior de manzana y reforzar la continuidad del eje verde. El edificio de oficinas ocupa la esquina del solar, enlazando el corredor verde con los espacios interiores y reinterpretando el tradicional chaflán barcelonés.


El proyecto se concibió como una oportunidad para replantear los sistemas constructivos convencionales y reducir al máximo la huella de carbono. La madera es, por tanto, la protagonista absoluta: forjados de CLT de 20 cm, pilares de madera laminada y un núcleo completamente construido en madera.
La estructura utiliza pino insigne (Pinus radiata) procedente de bosques gestionados de la cornisa cantábrica, minimizando desplazamientos y apoyando la gestión forestal local. En los elementos expuestos se emplea alerce siberiano (Larix Sibirica), y el acabado exterior aplica la técnica japonesa Yakisugi, que quema la capa superficial de la madera para aumentar su durabilidad y reducir el mantenimiento.
La fachada combina paneles prefabricados de madera con un sistema de muro cortina también de montantes de madera, convirtiendo el edificio en un auténtico sumidero de carbono. En conjunto, el uso de la madera permitió una reducción del 65% en la huella de CO₂ en comparación con una construcción tradicional, un logro significativo en la arquitectura de oficinas.


La construcción del edificio apuesta por sistemas altamente industrializados que permiten mayor precisión, control y eficiencia. Gracias a la metodología BIM, se coordinaron digitalmente todos los elementos estructurales e instalaciones, incluyendo perforaciones en jácenas y paneles de fachada, asegurando un proceso de montaje rápido y sin errores.
La estructura se ensambló en solo dos meses y medio, con un proceso limpio, silencioso y con generación de residuos mínima. La envolvente de 1.415 m² se resolvió con paneles ligeros prefabricados que garantizan aislamiento acústico, protección al fuego y una instalación extremadamente eficiente.
La industrialización del edificio no solo optimiza tiempos y recursos, sino que añade calidad al resultado final gracias a la precisión de la fabricación y al riguroso control antes de la llegada a obra.
Tras la estrategia estructural e industrializada, el proyecto culmina en una experiencia espacial más humana. La planta baja se abre al interior de manzana a través de un porche sostenido por pilares escultóricos de madera, que conduce a un lobby transparente y luminoso en contacto directo con la vegetación.
La madera vista en techos, pilares y acabados genera una atmósfera honesta y natural, sin falsos techos ni revestimientos inecesarios. En las plantas superiores, los pilares se elevan como árboles dentro de un bosque interior, reforzando una conexión constante con el exterior mediante grandes ventanales de suelo a techo.
Las escaleras, situadas en fachada y bañadas por la luz natural, fomentan un uso más saludable del edificio. Los espacios exteriores e interiores se relacionan de manera fluida, ofreciendo áreas para el descanso y la socialización, y creando una experiencia biofílica completa orientada al bienestar del usuario.


T3 Diagonal Mar ofrece 3.627 m² de oficinas flexibles y bañadas por luz natural, capaces de adaptarse a múltiples configuraciones y necesidades. Su diseño combina sostenibilidad, innovación y bienestar en un edificio que se integra de forma armónica en su entorno y que establece un nuevo estándar para la arquitectura de oficinas en Barcelona. Concebido para cumplir con los máximos requisitos en sostenibilidad ambiental y confort —LEED Platinum, WELL y WiredScore—, el proyecto despliega soluciones arquitectónicas avanzadas, un uso responsable de los materiales y una visión profundamente centrada en las personas.
Una propuesta que demuestra que es posible conciliar urbanidad, naturaleza, madera y tecnología, creando un lugar donde ciudad y paisaje dialogan y se encuentran de manera natural.