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Modificación Puntual del PGM y Planes Parciales de los sectores Parc d'Activitats y Gabrielistes II de Viladecans

Ordenación que permite la apertura de la Riera de Sant Climent al delta del Llobregat con la creación del gran parque de la Marina.

Ordenació del front urbà de Viladecans al delta del Llobregat
Ordenació del front urbà de Viladecans al delta del Llobregat

Ordenación del frente urbano de Viladecans al delta del Llobregat

Nueva ordenación del frente del municipio de Viladecans con el parque agrario del delta del Llobregat, estructurada a partir del reconocimiento de la riera de Sant Climent. Alrededor de esta se organiza una gran zona verde equipada (parque de la Marina), gracias a la concentración de la edificación residencial y comercial en uno de los lados del parque (conjunto Vilamarina) y la de la industria en el otro (Parc d’Activitats).

Autores

Batlleiroig Arquitectura. Enric Batlle Durany, Joan Roig i Duran – Arquitecto

Equipo

Jordi Nebot – Arquitecto

Promotor

Sacresa

Estado del proyecto

Aprobado definitivamente

Fecha inicio

2006

Fecha aprovación definitiva

2001

Uso principal

Residencial / Terciario / Industrial / Hotelero

Superfície total

577100 m2

Superfície techo

282.311 m2

Número viviendas

320

UNA CIUDAD EN EXPANSIÓN

La ciudad de Viladecans está situada en la comarca del Baix Llobregat, en el entorno metropolitano de Barcelona. Asentada originalmente sobre la Carretera de Barcelona, la actual C-245, que transcurre paralela a la línea de mar uniendo las poblaciones de la margen izquierda del Llobregat con las del límite del delta, tuvo hasta los años cincuenta un desarrollo urbano lineal, con una clara tendencia a conectar su casco urbano con el de las otras poblaciones vecinas a lo largo de la C-245.

La explosión demográfica de los años sesenta y posteriores, así como la implantación de grandes industrias, modificó esta tendencia, potenciándose un crecimiento en mancha de aceite. Sin embargo, las condiciones geográficas y estructurales del entorno lastraron esta expansión, hacia la montaña por la propia orografía, hacia el mar por los trazados de las grandes infraestructuras (autopista y ferrocarril) y hacia el este por la presencia de la Riera de Sant Climent.

El proyecto parte de la idea de que un río sin agua puede ser un elemento definidor del paisaje urbano. / © Jordi Surroca

EL PAPEL DE LA RIERA

Viladecans, como la mayoría de ciudades del margen izquierdo y de la cornisa del delta del Llobregat (Sant Vicenç, Santa Coloma de Cervello, Sant Boi, Gavá, Castelldefels, etc.) no sólo ha visto dificultada su expansión por culpa de las rieras, sino que históricamente les ha dado la espalda hasta que éstas acabaron convirtiéndose en cloacas al aire libre donde se vertían las aguas residuales y se acumulaban los desechos procedentes de derribo. Sin embargo, en el caso de Viladecans, los crecimientos demográficos de los últimos noventa y primeros dos mil hicieron reconsiderar al municipio la necesidad crecer más allá de la riera y por tanto de replantearse su papel en el conjunto de la ciudad.

Así, la expansión de Viladecans se planteó teniendo a la Riera como eje de su crecimiento hacia el este y como hilo conductor de su expansión hacia el sur.  Nuestra propuesta urbanística intentó establecer un sistema de parques en el interior de la ciudad aprovechando los vacíos que la propia ciudad había generado en el proceso de ocupación del territorio. Estos vacíos, hilvanados por la riera se convirtieron en los nuevos espacios libres de la ciudad y permitieron una continuidad peatonal, antes inimaginable.

© Jordi Surroca

UN NUEVO CORREDOR NATURAL

El proyecto general se basó en interpretar la riera como corredor natural de conexión entre el parque agrícola y la montaña a través de la ciudad, convirtiéndola en parque urbano, incorporando cuando fuera posible los tramos descubiertos, recuperando su vegetación autóctona y convirtiendo las partes cubiertas en paseos arbolados.

El parque se planteó, partiendo de su carácter de corredor ecológico, como una sucesión de arboledas longitudinales de diferentes especies de ribera que acompañaban los diversos senderos para peatones y ciclistas. Se trabajó específicamente en las correcciones hidráulicas que mejoraran la estacionalidad de la riera y eliminasen el riesgo de crecidas inoportunas y se vegetó el cauce con especies autóctonas. El conjunto conformaba un nuevo eje urbano norte-sur y asimismo conectaba la parte consolidada de la ciudad con los nuevos crecimientos hacia el este, mediante el trazado de nuevas vías de comunicación que respetaban la continuidad del parque.

El Parque de la Marina es un gran espacio público con áreas de recreo, equipamientos y espacios naturales. / © Jordi Surroca

DOS NUEVOS ÁMBITOS DE DESARROLLO

En el último tramo urbano de la Riera de Sant Climent, justo entre la antigua carretera C-245 y la autopista, frontera urbana antes del parque agrícola, la ciudad tuvo la oportunidad de desarrollar toda una extensa franja de territorio paralelo a la autopista.

La ordenación unificó la dotación de verde público del sector alrededor de la riera y determinó dos ámbitos de desarrollo, al oeste una zona de vivienda, comercial y terciario y al este un sector de nuevo desarrollo industrial y tecnológico.

Un sistema de pasarelas resuelve la accesibilidad de los espacios libres durante todo el recorrido. / © Jordi Surroca