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Plan de Mejora Urbana y Proyecto de Urbanización en el ámbito de la antigua fábrica Can Comas

Una ordenación residencial que preserva la memoria industrial y religa tejidos incompletos en el centro de Granollers.

Ordenació Can Comas a Granollers
Ordenació Can Comas a Granollers

Ordenación Can Comas en Granollers

Este desarrollo urbanístico en el centro de Granollers es paradigmático de una tipología específica de reforma urbana que ha sido frecuente en los últimos años en Barcelona y su región metropolitana: el reciclaje de un antiguo recinto industrial, que había quedado engullido por el crecimiento de la ciudad, para nuevos usos, creando la oportunidad de recoser tejidos urbanos que quedaban interrumpidos y fortalecer las dinámicas urbanas y sociales de su entorno.

Autores

Batlleiroig Arquitectura. Enric Batlle Durany, Joan Roig i Duran – Arquitecto

Equipo

Goretti Guillén – Arquitecto / Abel Porcar Badal – Arquitecto y urbanista

Colaboradores

Garrigues – Abogados

Promotor

Grupo Gaudir

Estado del proyecto

Aprobado definitivamente

Uso principal

Residencial / Equipamiento

Superfície total

13.600 m2

Superfície techo

629.320 m2

Número viviendas

5.769

Superficie de suelo

13.600 m2

El rápido crecimiento del núcleo urbano de Granollers incorporó en su tejido la fábrica textil Can Comas, situada en sus inicios en los márgenes de la población, aunque a poco menos de 30 metros de la plaza de la Iglesia y con acceso desde la calle Sant Jaume, una de las principales calles de Granollers. El recinto ocupaba una superficie aproximada de 16.320 m² y, aunque arquitectónicamente, a excepción de la chimenea, el conjunto carecía de valor, el edificio de oficinas y puerta de entrada forman parte sin duda de la memoria industrial de la ciudad y construía con habilidad la esquina en chaflán de las calles Sant Jaume y Aníbal. Sin embargo, la presencia del recinto de la fábrica impedía la continuidad entre las calles Príncep de Viana y Molí, obturando el crecimiento comercial de la calle Sant Jaume y creando un efecto desertizador en todo el entorno.

El proyecto urbano plantea la ordenación con cinco edificaciones independientes que, al mismo tiempo, dan continuidad a las alineaciones de las manzanas del entorno y generan aberturas hacia el interior de la manzana, conectando las calles Molí y Príncep de Viana y dando lugar a espacios libres públicos, en los que se conserva la chimenea de la antigua fábrica, y jardines privados que completan el interior de la manzana resultante de mayor tamaño. El antiguo edificio de entrada a la fábrica se reutiliza como pequeño equipamiento y puerta de entrada al sector, y el resto de las edificaciones acogen el uso predominante de vivienda, tanto libre como protegido, que se combina con bajos comerciales en las localizaciones más cercanas a la calle Sant Jaume.

© Jose Hevia
© Jose Hevia