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Parque de la Estació Vella en Igualada, Barcelona

Parc de l’Estació Vella
Parc de l’Estació Vella

Parque de la Estació Vella

El parque de la Estació Vella de 1,6 hectáreas en los terrenos de la antigua estación de Igualada, está situado al final del paseo de Mossèn Cinto Verdaguer, en una manzana delimitada por dos calles que presentan un fuerte desnivel entre ellas.

Autores

Batlleiroig Arquitectura. Enric Batlle Durany, Joan Roig i Duran – Arquitecto

Equipo

Lluis Jubert – Arquitecto / Teresa Galí-Izard – Ingeniero técnico agrícola

Colaboradores

STATIC Ingeniería – Ingeniería de estructuras, Pere Largo – Ingeniería de instalaciones

Promotor

Ajuntament d’Igualada

Constructora

Cubiertas y MZOV

Estado del proyecto

Construido

Fecha inicio

1993

Fecha final

1995

Superfície total

16.000 m2
© Jordi Surroca

Parque de la Estació Vella

Las circunstancias urbanas determinaron claramente la organización del proyecto. Por un lado, el parque asume la prolongación del paseo reproduciéndolo, aunque no de una manera literal, sino revisitando el modelo tipológico de la doble hilera de árboles ritmada con elementos de mobiliario, mediante una trama abstracta de plátanos y jardineras en damero. Por otro lado, el desnivel entre calles se resuelve con un jardín boscoso de topografía cambiante que permite fácilmente la adaptación a los perfiles longitudinales de las calles perimetrales. Entre ambos, un muro de sección compleja traza un límite interior que deviene finalmente la principal característica del parque. Este muro, de piedra local y de altura variable, adopta un trazado geométricamente sinuoso y alberga, según el tramo, programas distintos: estanque, canal, fuente, reloj, gruta, cascada, bar, escalera o anfiteatro. En su parte superior el muro resigue un sendero que delimita el bosque y que permite una visión elevada de la arboleda.

© Jordi Surroca

En el extremo más alejado del paseo de Mossèn Cinto Verdaguer se sitúa, como ya hemos apuntado, un anfiteatro resuelto mediante dos sistemas de gradas que conforman una plaza y que a su vez rematan la avenida arbolada. A la manera de los antiguos jardines italianos como Villa d’Este o Villa Adriana, el muro se convierte en el protagonista del parque acumulando las anécdotas clásicas que, a modo de divertimento, puntúan el recorrido del visitante. Jardín y paseo conviven y construyen un fragmento urbano.

© Jordi Surroca