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Instituto de Educación Secundaria en la calle Jaume Vidal i Alcover, 17.

Elementos constructivos industrializados, estructura prefabricada y una organización sencilla y compacta para un edificio con una fachada eficiente de lamas de colores que singulariza su imagen.

Institut Roseta Mauri a Reus
Institut Roseta Mauri a Reus

Instituto Roseta Mauri en Reus

Elementos constructivos industrializados, estructura prefabricada y una organización sencilla y compacta para alcanzar un edificio económico al alcance de la administración pública. Este IES en Reus utiliza sus fachadas a partir de lamas de colores para singularizar su imagen y proteger las aulas de la radiación solar.

Autores

Batlleiroig Arquitectura. Enric Batlle Durany, Joan Roig i Duran, Albert Gil Margalef, Iván Sánchez Fabra – Arquitecto

Equipo

Carla Cadavid Izquierdo, Miriam Aranda, Matteo Lencioni, Oriol Vañó – Arquitecto / Carles Giner – Arquitecto técnico

Colaboradores

STATIC Ingeniería – Ingeniería de estructuras, Consulting Oficina Técnica Lluis J. Duart – Ingeniería de instalaciones

Ubicación

Constructora

M&J Gruas

Estado del proyecto

Construido

Fecha inicio

2010

Fecha final

2012

Superfície total

3.998 m2

Premios

IX Biennal Alejandro de la Sota – IES Roseta Mauri
© Jordi Surroca
© Jordi Surroca
© Jordi Surroca

Una escuela en relación con sus espacios libres

El proyecto para el Instituto Roseta Mauri de Reus plantea un edificio de planta rectangular de 77,40 m x 16,50 m desarrollado en tres plantas. El volumen se sitúa en paralelo a la calle Bernat Desclot, desde la cual se accederá a la cocina y a las pistas deportivas. El acceso principal al instituto se realiza desde la confluencia de Bernat Desclot con Jaume Vidal i Alcover. En esa esquina, la más cercana al centro urbano, el límite de la parcela se retira liberando un ámbito público cubierto por un porche que acoge y protege el acceso al centro.

El equipamiento se aleja de los límites de la parcela, de tal manera que todas las dependencias de éste están en contacto con espacios libres del propio centro. Es decir, las aulas y otras dependencias, nunca tendrán una relación visual directa respecto a la calle, relacionándose con el espacio al aire libre de las pistas deportivas y zonas de juego, o bien, con la alienación de árboles que separaran el centro de la calle Bernat Desclot.

© Jordi Surroca
© Jordi Surroca

Un edificio compacto

Así pues el Instituto se plantea como un edificio compacto, con una organización sencilla que permite estandarizar sus elementos constructivos y estructurales y que a la vez minimiza la repercusión económica de sus fachadas.

La orientación del edificio, con sus fachadas principales dando a noreste y sudoeste nos permite organizar cada  planta a partir de un corredor central al que van abriéndose a ambos lados, las aulas y dependencias correspondientes. Estos tres corredores parten de un vestíbulo situado en uno de sus extremos, abierto a tres alturas y en el que se sitúa el acceso principal. Este espacio caracteriza el edificio convirtiéndose en su principal zona de relación e interacción entre alumnos y profesorado. Asimismo para dotar de iluminación natural a cada corredor se abren terrazas hacia el exterior, usables también como áreas de estudio o descanso.

Los cerramientos del edificio, se han resuelto en hormigón prefabricado, prestando mucha atención al control lumínico y acústico de las aulas. En cuanto a la protección solar se ha dispuesto en cada planta, a modo de brise soleil un sistema de lamas orientables de ala ancha lacadas alternativamente en plata y amarillo. Este sistema solo queda interrumpido por la aparición de las terrazas que se enmarcan en gris a modo de ventanas a gran escala.

© Jordi Surroca
© Jordi Surroca
© Jordi Surroca