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Conexión urbana y nuevo espacio de centralidad sobre el eje de la vía del ferrocarril en Vilafranca del Penedés

Un nuevo espacio libre ganado sobre las vías del tren que introduce el efecto "cool island" dentro de la ciudad a través de un parque lineal.

Parc sobre el cobriment del ferrocarril a Vilafranca del Penedès
Parc sobre el cobriment del ferrocarril a Vilafranca del Penedès

Parque sobre la cobertura del ferrocarril en Vilafranca del Penedés

El paso del tren de gran velocidad (TGV) por el centro de la ciudad de Vilafranca del Penedès aprovecha el trazado ferroviario existente y se coloca paralelamente a las vías actuales de Renfe. El nuevo conjunto de vías ocupa un espacio muy importante en el centro de la población, y su cubrimiento establece la posibilidad de rediseñar la ciudad y definir y consolidar su estructura urbana.

Autores

Batlleiroig Arquitectura. Enric Batlle Durany, Joan Roig i Duran, Iván Sánchez Fabra – Arquitecto

Equipo

Joan Batlle Blay, Livia Valentini – Arquitecto y paisajista / Dolors Feu – Ingeniera técnica agrícola y paisajista / Yago Cavaller Galí – Ingeniero técnico agrícola y ambientólogo

Colaboradores

SBS Simón i Blanco – Ingeniería

Promotor

Ajuntament de Vilafranca del Penedès

Constructora

Rogasa

Estado del proyecto

Construido

Fecha inicio

2014

Fecha final

2016

Superfície total

23.979 m2
© Jordi Surroca

Una nueva relación medioambiental entre el tren y la ciudad

El cubrimiento de las vías permite recuperar un espacio libre ajardinado de grandes dimensiones que recorre longitudinalmente la ciudad, generando un espacio de nueva centralidad urbana que hace más accesible la estación de ferrocarril al conjunto de los ciudadanos.

Este cubrimiento presenta la oportunidad de acondicionar el trazado ferroviario para mejorar la relación medioambiental entre el tren y la ciudad que, en estos momentos, está muy deteriorada por el ruido y la presencia de las catenarias. Permite constituir una nueva conectividad urbana entre los dos sectores de Vilafranca, actualmente divididos por el paso de las vías del tren y sus andenes. Permite también conquistar un nuevo espacio público con una extensión aproximada de 11 hectáreas y unos 2 kilómetros de longitud. Ambas ganancias, la mejora en la conectividad y la recuperación del nuevo espacio público, aportan a Vilafranca del Penedès una nueva condición urbana que ha sido mucho tiempo deseada por los ciudadanos y que, finalmente, se convierte en una realidad.

El proyecto del gran parque urbano incorpora múltiples usos que le dotan de la centralidad e importancia que acontecerá. Estos elementos son: áreas de deportes, zonas de juego, huertos urbanos, áreas de aparcamiento, plaza ferial, anfiteatro y múltiples arboledas. Las arboledas tienen una importancia especial ya que dotan este espacio de una calidad única.

© Jordi Surroca
© Jordi Surroca

EL PASEO ARBOLADO

La estructura del nuevo eje cívico se plantea con una sección asimétrica y una única vía situada en el lateral de la cobertura. La vía se transforma en un gran paseo arbolado donde la movilidad activa y sostenible gana protagonismo restando espacio a la movilidad motorizada. Adquiere una mayor dimensión el espacio de uso para las personas, albergando el mayor número de árboles posible situados principalmente en el espacio disponible junto a la infraestructura ferroviaria soterrada.

El paseo se viste con una gran variedad de árboles a lo largo de todo el trazado para complementar los grandes pinos existentes. El proyecto fomenta intencionadamente la presencia de especies caducifolias por su alta efectividad a la hora de mejorar las condiciones bioclimáticas de las zonas de paseo. El arbolado de grandes hojas lobuladas y palmadas permite evitar el calentamiento de las superficies pavimentadas de la actuación, mejorando la capacidad de reducir la temperatura del aire mediante la evapotranspiración, durante las horas de mayor irradiación solar.

© Jordi Surroca

El jardín

El proyecto apuesta por convertir el espacio ganado en un jardín biodiverso compatible con la infraestructura existente en el subsuelo. Un jardín por el que pasear a lo largo de caminos naturalizados acabados en tierra compactada, rodeados de una gran variedad de plantas arbustivas, junto a un enorme prado verde de proporciones únicas en el centro de la ciudad.

El nuevo jardín permite convertir todo el espacio de cobertura en un gran regulador bioclimático compuesto de materiales granulares y vegetales que minimizan el calentamiento de las superficies y mejoran la capacidad de absorción y retención del agua de lluvia. La  humidificación del subsuelo mejora el desarrollo de la vegetación y contribuye a la reducción de la temperatura del aire por evapotranspiración. El resultado se convierte en un lugar lleno de vida, con carácter estacional, que suaviza las condiciones ambientales en las épocas más calurosas, y mejora la calidad del aire de los barrios contiguos en el centro de la ciudad.

© Jordi Surroca
© Jordi Surroca

Actualmente se han ejecutado un total de 5,8 hectáreas de las once previstas en el proyecto. Esta primera fase ha significado la plantación de más de 400 árboles, ha triplicado la superficie permeable y ha permitido la creación de un nuevo espacio de centralidad urbana para el recreo y el disfrute de todos los ciudadanos.