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Viviendas Can Comas en Granollers

Edificios de 193 viviendas en la antigua fábrica textil Isidre Comas.

Habitatges Can Comas a Granollers
Habitatges Can Comas a Granollers

Viviendas Can Comas en Granollers

Como ha ocurrido en muchas de las poblaciones del cinturón industrial de Barcelona, el rápido crecimiento del núcleo urbano de Granollers ha incorporado en su tejido a algunas de las fábricas situadas antaño en los márgenes de la población. La posterior e inevitable reconversión industrial las convirtió en piezas clave para el completo y equilibrado desarrollo de la ciudad, siempre necesitada de equipamientos y zonas verdes, allí precisamente donde la densidad urbana era más alta, pero también en referentes arquitectónicos de la memoria histórica de sus habitantes.

Autores

Batlleiroig Arquitectura. Enric Batlle Durany, Joan Roig i Duran – Arquitecto

Equipo

Goretti Guillén, Cristina Castellví, Francesc Puig, Eva Polío, Benjamí Aguilar – Arquitecto / Abel Porcar Badal – Arquitecto y urbanista / Gonzalo García-Loygorri, Germán Díaz Álvarez – Arquitecto técnico

Colaboradores

Garrigues – Abogados

Promotor

Grupo Gaudir

Constructora

Copcisa

Estado del proyecto

Construido

Fecha inicio

2004

Fecha final

2010

Superfície total

3.264 m2

Número viviendas

200
© José Hevia

La antigua fábrica textil Isidre Comas es un caso paradigmático de esta situación. El conjunto, distante apenas 30 metros de la Plaza de la Iglesia y con acceso desde la calle Sant Jaume, una de las principales calles de Granollers, ocupa una superficie aproximada de 16.320m2 . Aunque arquitectónicamente, a excepción de la chimenea, el conjunto carece de valor, el edificio de oficinas y puerta de entrada forma parte sin duda de la memoria industrial de la ciudad y construye con habilidad la esquina en ángulo de las calles Sant Jaume y Aníbal. Por otro lado, su implantación cercena la continuidad entre las calles Príncipe de Viana i Molí, obtura el crecimiento comercial de la calle Sant Jaume, disminuye la densidad de la zona y desertiza gravemente el entorno.

José Hevia ©

El proyecto que realizamos buscó paliar los problemas que la presencia en desuso de la fábrica había comportado. Desarrollamos un programa mixto que incluía: una amplia dotación residencial con un porcentaje elevado de vivienda protegida, una franja comercial segmentada y un equipamiento municipal que se utilizó como motor para la rehabilitación del viejo edificio de entrada a la fábrica. Este amplio programa se organizó en cinco edificaciones independientes que, apoyándose en las calles existentes, acabaron conformando una manzana abierta. Dos de éstas edificaciones se proyectaron como bloques en L organizados en dos viviendas por rellano y con las zonas de estar orientadas hacia el patio de manzana. Estas dos edificaciones definían y trazaban las calles Molí, Princesa y Joan Pere Fontanella. En esta última calle se producía un giro del trazado para ensanchar la acera y embocarla hacia la calle Sant Jaume. El tercer bloque, también en L se apoyaba sobre la calle Sant Jaume pero se retranqueaba de la alineación histórica para ensanchar la acera frente a la franja comercial. Este bloque se organizaba en viviendas dúplex servidas por pasarelas y sus zonas de estar se orientaban hacia la calle Sant Jaume.

José Hevia ©

El cuarto edificio, un bloque simple, se situaba creando un frente edificado en la calle Molí. Por último, el quinto edificio, se implantó recuperando y sustituyendo el edificio puerta de entrada de la fábrica. Se mantuvo el paso a través y se situó el equipamiento municipal apoyando la calle Aníbal. Este paso a través originó un pasaje que unificó los cinco volúmenes, dejando una zona cerrada de uso privativo de los vecinos, creando una pequeña plaza alrededor de la antigua chimenea y a su vez proponiendo una alternativa peatonal a la calle Sant Jaume.

Los edificios, distintos entre sí en cuanto a dimensión y programa, se diseñaron manteniendo una cierta unidad de registro estilístico. Las plantas bajas tratadas como zócalos rehundidos en ladrillo oscuro esmaltado, para facilitar su conservación. Los cuerpos superiores en estuco blanco. Huecos menudos y repetitivos en las habitaciones y amplias balconeras en las zonas de estar, tratadas con ladrillos esmaltados en color en aquellas zonas accesibles para el usuario de la vivienda. Un repertorio simple y doméstico que acerca el conjunto a la escala del entorno sin contextualizarse ni perderse en anécdotas urbanas. El proyecto ha procurado, como decíamos al principio, reconstruir restañándolo, un fragmento de ciudad interrumpido en su día por un uso de escala superior. Reencontrar esa escala de la ciudad tantos años después y reproducirla desde la contemporaneidad ha sido sin duda el objetivo de este trabajo.

José Hevia ©